jueves, 21 de febrero de 2008


María Teresa Contreras Rodríguez, viuda de José Porfirio Cibrián Mendoza, sostiene una botella rescatada tras el accidente. “Yo ya no me fío de nadie. Han pasado muchas cosas desde entonces: mi madre se suicidó, porque no podía aguantar la presión. Recibía llamadas amenazantes”, dice, con la cara en constante tensión. Teresa estaba estudiando derecho cuando el accidente. “Hoy sigo, pero por libre: sin mi esposo a mi lado, no tengo dinero para pagar el título. Mis estudios me sirven para entender lo que me dicen, sin que nadie me pueda manipular”.

No hay comentarios: